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CROASA.Centro Radio Oncológico de Andalucia S.A.
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UNIDAD DE PRÓSTATA


DESCRIPCIÓN DE LA BRAQUITERAPIA PROSTÁTICA

Tratamiento con intención curativa ya estandarizado en el tratamiento del cancer de próstata de bajo riesgo

Técnica que emplea la radiación emitida por un isótopo, en este caso I125, que se implanta por vía transperineal y ecodirigido. Esta técnica consigue administrar altas dosis de radiación; se sabe que el cancer de prostata es un tumor dosis dependiente, además la caída de la dosis es alta fuera de la glándula, por lo que permite una mejor conformación de la dosimetría y en consecuencia disminuyen los efectos adversos sobre organos vecinos. En general podemos decir que es una técnica que produce menos complicaciones y secuelas que otros tratamientos con intención curativa, por supuesto incluyendo a la prostatectomía radical.

Existen distintos sistemas para llevar a cabo el implante; despues de analizar dichos sistemas hemos optado por un sistema automátizado y que gracias a su planificador se realiza en tiempo real, esto es muy importante puesto que permite llevarlo a cabo en un solo tiempo y además permite corregir los cambios que se producen en tiempo real, y por tanto, conseguir una dosimetría mucho más cerca de la ideal.

Todo el proceso lleva los siguientes pasos:

  • Selección del paciente
  • Implante
  • Seguimiento del paciente

SELECCIÓN DEL PACIENTE

Condición inexcusable es que el paciente elija este tipo de tratamiento: esto requiere informar ampliamente sobre todas las opciones terapeúticas

Que el paciente tenga una esperanza de vida superior a 5 años

Que sea anatómicamente posible: el volumen prostático no debe superar los 50 gr., aunque si los supera se puede intentar una reducción con una terapia hormonal previa.

La obesidad no plantea ningún problema en el desarrollo de la técnica

Lo ideal es que no se le haya realizado ningún tipo de cirugía prostática previa, aunque se debe evaluar individualmente puesto que lo que hay que evitar son irregularidades de la prostata.

Al tratarse de una técnica minimamente invasiva los riesgos son menores en paciente con riesgos añadidos

El paciente no debe de estar obstruido, para evaluar esto utilizamos la flujometría y la sintomatología cuantificada en el cuestionario IPSS.

Que el tumor sea de bajo riesgo, con la intención de minimizar los fracasos terapéuticos. Esto lo evaluamos usando el PSA sérico, el grado de diferenciación en la muestra de la biopsia (Gleason), el número de cilindros afectos, y el estadio clínico a través del tacto rectal y la ecografía transrectal.

Para hacer una buena selección de paciente se precisa:

Amplia entrevista e información
Evaluación del PSA
Evaluación de la Anatomía Patológica
Cuestionario IPSS sobre sintomatología prostática
Cuestionario IIEF sobre función erectil
Nuevo tacto rectal por el urólogo que realiza el implante
Flujometría (siempre se realizará aunque tenga una previa puesto que nos aseguraremos que está realizada en condiciones ideales).
Ecografía transrectal (siempre se realizará aunque se le haya realizado una previa puesto que es conocido la amplia variabilidad de su resultado ya sean debidos al operador, por la sonda utilizada o por el ecógrafo utilizado).
En casos límite puede ser preciso el estudio del arco público mediante TAC.

Una mala selección del paciente no se puede permitir puesto que nos podría llevar a una mala elección del tipo de tratamientos con consecuencias dramáticas para el paciente, esto no pretende menospreciar el trabajo hecho por otro urólogo, si no que quiere garantizar en la mayor medida posible el éxito del tratamiento

IMPLANTE

Se desarrolla en quirófano con la colaboración de un Urólogo, un Radioterapeuta, un Físico, una Anestesista y personal de enfermería. Para el implante será necesario un pie o soporte, con la regilla o template, un ecógrafo destinado a tal fin, cistocopio flexible, el robot inyector de semillas y el planificador. El consumo de fungibles no va más allá de una sonda uretral, campo quirúrgico, funda de latex especial para la sonda transrectal, gomilla R-10 para una mejor transmisión ultrasónica y gel para ecografía

La hostelería, farmacia y fungibles del postoperatorio inmediato sería a cargo de CROASA

SEGUIMIENTO

El primer control se realiza al mes del implante, y consiste en:
Anamnesis
Cuestionario IPSS
PSA sérico
Flujometría
Rx de torax
Rx de abdomen
TAC para cálculo dosimétrico postimplante

En los dos primeros años se realizan controles trimestrales y posteriormente semestrales hasta los cinco años, más allá podrían ser anuales. El seguimiento puede llevarlo acabo su primer urólogo, pero en el centro que se realizó el implante debería realizarse al menos uno anual hasta los cinco años.

Aunque la primera impresión es que el conste del tratamiento, comprándolo con la prostatectomía radical, es mayor, no es así puesto que la prostatectomía radical conlleva importantes gastos en hostelería, farmacia en el postoperatorio inmediato, costes importantes en la resolución de complicaciones inmediatas, así como importantes gastos en farmacia por importante impacto en la calidad de vida, y que en muchas ocasiones no se consigue una solución óptima. Si tomamos todo en su conjunto la braquiterapia prostática puede incluso llegar a reducir costes con facilidad, además de aportar una opción terapéutica poco cruenta, con buenos resultados y aportando mejor calidad de vida al tener menor tasa de complicaciones y secuelas.